El derecho a decidir
11, 25 de 2006-01-25 de 2006
Yo no suelo hablar de política en el blog, es más, creo que esta es la primera vez, pero es que se me han tocado mucho las narices como española, votante y ser humano pensante.
Acabo de ver en la televisión al señor Rajoy. Yo últimamente no veo nunca la televisión, si acaso para ver algún capítulo de alguna serie de Cuatro (House me ha devuelto la fé en las series de médicos), y hago bien. Porque me enfado, me cabreo, me hierve la sangre y luego viene el consabido sentimiento de impotencia sabiendo que poco puedo hacer y Tai-chi suficiente para dormir a un jabalí gigante rabioso.
Tengo la impresión de que Mariano Rajoy, esa marioneta sin personalidad que cierto sector del PP enarbola como azote del gobierto socialista, se ha levantado hoy, se ha puesto su traje de chaqueta que cuesta aproximadamente seis letras de hipoteca de un piso de 40 metros cuadrados (gracias, burbuja), y mientras desayuba y leía por encima La Razón, ha decidido que hoy es un gran día para reventar a bilis los hígados.
Nuestra Constitución dice que cuando se hacen cambios en temas como el modelo Estado, los españoles, todos, tienen derecho a opinar en referéndum, como lo hicieron en el año 1978
Oh, estoy de acuerdo con Rajoy, doctor ¿será malo? Quiero tomar parte en las decisiones que atañen a mi país. Pero es que también quise tomar parte cuando se metío a nuestro país en una guerra injustificada y oportunista. Manifestaciones multitudinarias y el PP silbando.
Un atentado salvaje que en vez de espolear a los partidos, sobre todo a los dos mayoritarios, a unirse para acabar con el terrorismo que nos afecta (recuerdo tener a ciertos radicales vascos hijos de puta con aires de independentismo poniendo bombas en centros comerciales) y para hacer fuerte a España, se dedican: los unos, a echarle la culpa a los otros del atentado; los otros, a gritar que los unos fueron elegidos gobierno por acción de las bombas.
Una catástrofe marina, un accidente aéreo y otras decenas de cosas que me he dejado por el camino y aquí no dimite ni el Tato. ¿Por qué en este estado los políticos pueden cometer errores garrafales y no asumir responsabilidades?
Y esta es otra:
E.- Me voy a que me lo expliques. A ver cómo puedo... Voy con un planteamiento fácil. Me sentaré a comer con él y le diré a ver cómo puedo rascar yo aquí.
S.- Claro.
E.- Así, pura y simplemente. ¿Eh? Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado, Boro.
S.- ¿Sí, cómo ha sido eso? Estás trabajando como un cabrón.
E.- Estoy trabajando mucho, pero estoy arruinado. S.¿Y eso?
E.- Me lo gasto todo en política. No ves que no tengo sueldo como tú. Que cobras de lo que trabajamos todos los españoles.
S.- Claro.
E.- Pues eso es lo que pasa. ¡Ay ... !, tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?
E. es Eduardo Zaplana, que nos representa en el Congreso con dos cojones, y S. es Salvador Palop, presidente de una empresa que se beneficia de adjudicaciones de organización de eventos por parte del Ayuntamiento de Benidorm.
¿Por qué un político puede ser descubierto diciendo que está en política para forrarse y no ser escupido por la calle?
Y yo, en vez de largarme de esta intriga de putas de país, me quedo e intento cambiar las cosas. Porque yo adoro a mi país, España, pienso que es uno de los más ricos en aspectos culturales e históricos, que tiene mucho talento tanto en áreas de Humanidades como en Ciencia que se va al extranjero por estar aquí ignorado, y que ahora mismo deberíamos ser la envidia de cualquier otro estado. Y soy de izquierdas, y aún así, sigo adorando España y me jode ver en qué se está convirtiendo nuestra política.
Perdón por el lenguaje y sólo una cosa más. Si te cruzas alguna vez con algún político que reúna cualidades para ser escupido, recuerda: Hijo de puta hay que decirlo más.








Amiga mía. Tantas cositas me revientan a mí el hígado.
Es cierto que Zapatero está metiendo demasiado contenido para ser digerido. Sus propuestas son buenas. NO TODAS, con el STATUT la está cagando en manera, forma contenido e introducción. El caso, mira si a ti te coge una buena pareja y te quiere hacer disfrutar de lo lindo en la cama, no va a estar masturbándote durante horas para ver si consigues llegar al orgasmo. Si es buena, te lo hará lento, suave y con dulzura. Sabiendo repartir el trabajo del cuerpo para poder hacer de ti una mujer extasiada de placer.
“Ellos”. Son el cuerpo ejecutivo, el cuerpo diplomático y todas esas cosas. Nosotros somos el cuerpo pópulos. Nos van los buenos amantas y no los que se centran en dar placer a una zona exclusivamente.
No se si me he explicado con suficiente claridad.
Eso te pasa por ver la tele, ¿a quién se le ocurre ver a rajoy y no cambiar de canal?
Desde luego...